Mirando entre las grietas del terremoto

Chincha, 23 de marzo de 2010

Hay vida. Aquí hay vida, aunque si uno se empeña en hacer sólo fotos de lo obvio, de lo llamativo, pareciera que el terremoto de hace tres años hubiese devastado la ciudad. Pero incluso así, con esas imágenes en la mano, la vida se desenrosca y, sin necesidad de observar demasiado, con sólo prestar un poco de atención, entre las ruinas, entre los muros de adobe caídos, entre las fachadas sin pintar de ladrillos mellados, aparece un jardín de macetas que una señora encorvada y correosa riega con primor. Un oasis entre los escombros.

Pero éste es un engaño del que escribe, un recurso fácil para resaltar la destrucción aún patente en los edificios. Claro que hay vida y si no, basta con observar cualquier esquina de la ciudad, que se puebla de atascos y pitos, de paseantes que se activan cuando el sol se esconde y pueden encontrar algo de frescor en la tarde de domingo. Pero es cierto que la ciudad sigue mostrando las grietas y las ruinas.

Despegué desde España el día del padre en lo que podría ser un guiño, no buscado, a este proyecto. Son cosas que uno reflexiona después. Causalidad más que casualidad. Por que las nubes no tiene forma de dragón, ni la mancha en la tostada es la siueta de una virgen y si lo es, es por que nosotros lo creamos, lo creemos. Es causalidad, un juego de la percepción.

Entonces uno llega a Perú con la maleta llena de conocimientos previos, de estadísticas, lecturas, con los ecos de las noticias de aquel terremoto de 8 grados en la escala de Richter que convirtió los edificios en castillos de naipes sobre una mesa de tren. Y no importa que haya estado acá antes, que haya visto las grietas en las paredes, las ruinas, la reconstrucción, y haya escuchado los lamentos y los estremecedores recuerdos de cómo fue aquello (*). No importa por que ahora vengo con otra lente, buscando vida, intentando aprehender lo que entonces no pude. Quizá vaya tras una casualidad, quizá mi propia percepción de esta realidad, intentado saltar por encima de las ruinas, de obviar el terremoto y sus consecuencias evidentes. Así que callo y observo. Dedico los primeros días a salir con las manos en los bolsillos, a sentarme en los bares, a espiar conversaciones de la mesa de al lado, conocer los giros, las expresiones, la luz tan especial de los días con garúa y a disfrutar de los amigos que ya tenía aquí de antes.

Escribo desde Chincha alta, a un centenar de Km. al Sur de Lima. Pero es en Pueblo Nuevo, localidad vecina y siamesa, donde estoy inmerso en la búsqueda de una embarzada, la primera de las dos de esta aventura americana de Luz al Mundo que recién ha comenzado.

Esta zona del Perú no es sólo conocida por el terremoto, también por ser el corazón afro de Perú donde el baile y el cante se acompaña con cajones, zapateo y un ritmo marcado por quijadas de burro golpeadas con un palo. Cuando los colonos camparon a sus anchas por esta zona prohibieron los tambores por lo que el cajón y la quijada y el zapateo crearon su música, esa que no ha abandonado nunca a los afros  de la zona.

Como ha sido la tónica habitual hasta ahora en cada uno de los países del proyecto, lo primero ha sido encontrar un hilito, pequeño, fino, tenue, desde el que comenza a tirar y de esta forma he ido a través de una asociación de mujeres y de comedores sociales, de hospitales públicos y paritorios privados y del boca a boca, delimitando las condiciones, explicando una y otra vez, desgranando el proyecto, sonriendo, asintiendo, escuchando, convenciendo, buscando.

Carla es joven y con dos niños. Es una matrona, obstetriz la llaman acá, algo autoritaria y resuelta pero que trata con gran cariño a sus pacientes, que no siempre confian en ella debido a una tradición por la que aún dan a luz en casa.

Y ha sido gracia a ella (y a todos los que me han ayudado a llegar a ella), que se ha remangado y me ha ayudado a desempolvar expedientes, que he podido seguir jugando. Fue Carla quien, tras husmear entre las millones de fichas, encontró Sandy a quien conoceré en la tarde y que parece estar dispuesta a que sea su espía particular.

Ahora me toca observar otra vez, pero ahora a través de la cámara. Observar si, de nuevo, hay cosas que no cambian de sociedad en sociedad, como la cara de miedo y vértigo del padre primerizo ante la aventura que le espera. Quizá piense en ello por que justo ahora alguien me ha recordado lo bonito del vértigo, de despegar las alas y echar a volar aunque tengamos la cabeza puesta en un aterrizaje muy forzoso.

Y como si de otro recordatorio se tratase, el terremoto sigue presente en los carteles que indican las zonas seguras en caso de seismo, en las paredes derruidas, en las calles polvorientas con ruinas amontonadas en un rincón, en las conversacines de la gente. “Quizá sea lo mejor que nos ha podido pasar”, me decía una mujer, “así puede ser que aprendamos a reconstruir usando buenos materiales y de mejor forma”.

Y como si de un recordatorio de tratase, esta tarde, la tierra tembló de nuevo a pocos km. de aquí, parecía que alguien me agitaba la cama. Nada serio, pero, ¿y si llega otro como aquel?

Matt

———————————-

(*) Estuve por acá hace una semana grabando un reportaje sobre la labor de reconstrucción que están haciendo un grupo de alcaldes de la principal zona afectada por el seísmo. No tiene aún fecha de emisión pero será antes de la primavera. Así que atentos a vuestras pantallas, Canal Sur 2, o en esta web.

Acerca de luzalmundo

www.josesalvadorgutierrez.com
Esta entrada fue publicada en Perú y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a Mirando entre las grietas del terremoto

  1. Namber2 dijo:

    Como siempre, GRACIAS por dejarme viajar contigo, aunque no sea dentro de la mochila … y gracias por el guiño, aunque en realidad, hay mucho tuyo en esa entrada …
    Un beso nambertú!

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s