Nueva York, 3 de abril de 2010
Extracto de la carta que he enviado a mi hermano Dani, que es arquitecto (este dato es importante), y a su pareja, Giuditta:
Hola Fratello;
Debe ser que estoy en la Gran Manzana y me siento algo ajeno, como exiliado, flotando en tierra de nadie. Es normal cuando uno marcha un tiempo fuera que se van perdiendo de a poco los olores y sabores propios, cotidianos, y son reemplazados por los foráneos de una forma gradual, casi sin percibirse el cambio. Por supuesto que en nuestro paladar queda aun el sabor de esa comida que tanto nos gusta, o nuestras pupilas recuerdan aquella otra luz, si no, no se explica que al regresar parezca de repente que uno no se ha marchado. Pero desde acá se siente de otra forma y uno está algo ajeno.
Nueva York es un lugar en que esta extrañeza se acentúa por que acá nadie es de ningún sitio sino de todos. Es una ciudad capaz de los mayores contrastes, desde la caricia más sutil hasta el odio más arisco y epidérmico. Aunque es más fácil encontrar lo segundo que lo primero. Es también una ciudad con algo de magia, aunque casi siempre es por que el viajero la lleva dentro. Así que no ha hecho falta más que creer en el trabajo de uno, en que va a salir bien y, por supuesto, no dejar de dar el callo, para que las cosas vayan cuadrando. Luego después llegan las casualidades.
La mía gira entorno a un museo cuyos arquitectos recién han ganado el premio Pritzker, los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa. Estoy hablando del edifico del New Museum (www.newmuseum.org), al que llaman ‘Las Cajas Apiladas’, que al enterarme que estaba en NYC fui a conocerlo. Y acá comenzaron las señales.
La primera apareció al ver la dirección, la calle Bowery, que me trajo los ecos de una poesía. Un verso de mi amado Benedetti hablaba de los borrachos de la Bowery, lugar que hasta el momento nunca había conseguido yo ubicar. Pero esta magia es menor.
Luego llegó el yoga y ahí ya si comenzó la magia, la serendipia. Buscando mi embarazada acudí a unas clases de yoga para embarazadas que había encontrado al ir a visitar el edificio del museo, y bingo, allá encontré a Angie, embarazada de 15 semanas y que está deseando que comencemos con las fotos. Bueno, quizá el hecho de encontrarla atraído yo por el imán del museo sea casualidad/causalidad pero la magia cerró su círculo cuando le di la vuelta a la tarjeta que me ofreció al conocernos y vi que trabaja de directora de eventos del museo.
Me gusta este museo.
Sólo quería compartir la extraña magia que nació con la búsqueda de un edificio que me recordaba a vosotros, para hacerle una foto y enviárosla, y me llevó a una mujer para el proyecto de las embarazadas. Así que, por la parte que os toca, gracias por ayudarme a encontrar a mi embarazada neuyorkina.
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Por que he encontrado a alguien, he encontrado a Angie, Angie Nevarez. Sucedió casi sin querer, como dicen aquellos de espíritu romántico que suceden las cosas importantes en la vida.
Bueno, esto no es tan importante pero hoy, en este momento, tras estos días de búsqueda, encontrar a Angie ha sido un hito para mí.
Además ella cuadra con lo andaba buscando en casi todos los aspectos más allá de los requisitos mínimos ope
rativos. O sea, está preñada de su primer bebé, que será niña, anda alrededor del fin del primer trimestre y están dispuestos, ella y su pareja, a aceptarme como intruso intermitente en su vida durante su embarazo y el parto. Además, es encantadora, franca y tiene una bonita sonrisa que le transforma completamente la cara.
Pero hay más. Puestos a pedir, antes de llegar, yo ya me fabricaba mentalmente una lista de los deseos, una serie de detalles que, de encontrarlos, ayudarían a marcar más el contraste entre civilizaciones y culturas. Bien, pues también los encontré en Angie. De entrada, está embarazada por inseminación artificial a sus 35 años y su trabajo, sus aficiones, el trabajo de su pareja y, sobre todo, sus orígenes, la hacen encajar perfectamente con esa idea preconcebida que traía de lo que debía ser una neuyorkina.
Pero vayamos por partes. Aquí van algunos datos aclaratorios usando el correo que me envió para presentarse ella y a su marido cuando aceptaron trabajar conmigo. Cito traducido:
Yo (Ángela, que es mi nombre real)
Familia: mi padre era mexicano y mi madre es medio escocesa y medio polaca. Soy originariamente de Boulder, colorado y he estado viviendo en Manhattan desde 1998. Mi madre es una enfermera de partos y vive todavía en colorado. Es extremadamente difícil vivir lejos de mi madre. Mi abuela, a la que estoy muy unida, vive también en Boulder, y este será su primer bisnieto ¡Es muy excitante!
Vengo de una familia católica de cinco hermanas de la que soy la mayor y la primera en quedarse embarazada. En junio de 2007 murió mi hermana Victoria, de 29 años, en un accidente de bicicleta. Estoy considerando llamar a mi bebé como ella pero me preocupa cómo hacerlo sin molestar a mis otras hermanas.
Profesionalmente: Soy la directora de eventos especiales del New Museum, esto significa que organizo todas las fiesta y
trabajo mañanas y noches hasta tarde. No estamos muy seguros cómo vamos a encajar un bebé en nuestro ya de por si ocupados horarios.
Richard (marido)
Familia: Su padre es alemán y su madre medio noruega y medio irlandesa. Él es originariamente de Schenectady, New York – 3 horas al norte de Manhattan -. Ha estado viviendo en Manhattan desde 1994. Su madre es una profesora de español retirada y que habla español con fluidez, algo que asombra a veces a la gente por que es rubia de ojos azules.
Su padre es un ingeniero retirado. Los padres de Rich son muy mayores. Él tiene una hermana más joven que tiene dos niñas de 10 y 8 años y están muy contentos por convertirse en tíos.
Profesionalmente: Rich tiene su propia compañía de producción, www.zoomari.com y habitualmente está viajando filmando principalmente conciertos.
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Esta última línea encierra el mayor problema que me he encontrado con esta pareja que vive cerca de Central Park, por el barrio de Woody Allen: Rich conoce tan bien el negocio de la imagen que le ocurre algo nada normal de encontrar para un fotógrafo, es un modelo ‘demasiado’ bueno.
Habitualmente, cuando se retrata a niños, éstos son tan inocentes ante la cámara, ante la idea de lo que implica una foto, que se muestra naturales, sin nervios. Hay un nivel posterior que se alcanza con la edad y que viene de conocer la fotografía como algo cotidiano. Pocos nos se
ntimos cómodos cuando estamos delante de una cámara, nos aparece la vergüenza y reaccionamos bloqueándonos como al que le apuntan con un arma. Pero Rich está en el nivel siguiente. Conoce tan bien el mundo de la imagen que constantemente intenta participar del proyecto aportando ideas y le cuesta fugarse a una realidad en la que yo sea un mero observador. Es un modelo consciente y proactivo que rara vez se relaja, pero no por incomodidad sino por que ve todo el proceso desde el punto de vista del fotógrafo.
Con Angie he tenido también la suerte de poder conocer y fotografiar el museo por dentro. Su lugar de trabajo y las exposiciones. Es un museo fascinante, tanto por el ‘envoltorio’ como por el contenido, que me ha hecho reflexionar sobre el sentido del arte moderno y ha sido un gozo como escenario fotográfico. Debe ser la magia de las Cajas Apiladas.
MaTT
NOTA: Esta entrada corresponde a abril pero no ha sido publicada hasta ahora, en julio.



Qué envidia la mía…de la sana (si es que existe realmente la de ese tipo
Ya sabes que este post tiene para mi un algo muy algo de especial…
Estoy deseando ver todas esas fotos.
Un abrazo broda
Gracias Orpheo, por que tú sabes que me encanta ve a traves de tus ojos.